La Policiaca – La Nota Roja De Mexico

Arrebatan al narco las comunidades de Úspero y Cenobio

APATZINGÁN, Mich.

Son dos comunidades que durante 15 años fueron estratégicas para el crimen organizado. Dos pueblos se convirtieron en la “base social” de los cárteles dominantes en la Tierra Caliente michoacana, y después sus “jefes de plaza”, ya convertidos en autodefensas, intentaron reagruparse para consolidar dos nuevos cárteles a los que el gobierno les ha cerrado el paso arrebatándoles el territorio codiciado.

Se trata de Cenobio Moreno y Úspero, comunidades del sur de Michoacán, donde la pobreza extrema hizo presa fácil de sus habitantes del poderío económico ostentado por narcotraficantes. Estas dos poblaciones fueron dominadas primero por La Familia Michoacana, organización liderada por Jesús Méndez Vargas, El Chango; después sometidas por Los Caballeros Templarios, cártel cuya principal cabeza fue Nazario Moreno González, El Chayo; y después quedaron en manos de células delictivas que se disputan la Tierra Caliente y que en algún momento también pertenecieron a Los Templarios y a La Familia.

Úspero pertenece al municipio de Parácuaro, su ubicación geográfica le permite colindar con Apatzingán, Múgica y Tumbiscatío. Sus caminos lo comunican con Arteaga, Lázaro Cárdenas, Tancítaro, Gabriel Zamora y Uruapan. El líder criminal hegemónico es Gilberto Gómez, El Chanda, a quien también le conocen como el Señor de Úspero; tiene sociedad con Ignacio Rentería, El Cenizo, y Luis Antonio Torres González, El Americano.

Cenobio Moreno pertenece al municipio de Apatzingán, colinda con Buenavista y Aguililla; es la puerta de entrada a Guanajuatillo, Holanda y El Alcalde, triángulo de comunidades que fueron el refugio de Nazario Moreno González. Este territorio fue dominado por Nicolás y José Carlos Sierra Santana, mejor conocidos como Los Viagras, grupo criminal que antes sirvió a La Familia y Los Templarios, después se pasaron a las filas de las autodefensas para combatir a sus anteriores jefes, lo cual les valió para ser parte, durante unos meses, de la Fuerza Rural, policía oficial dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública estatal.

Los operativos del Ejército, Policía Federal y Policía Estatal concentran sus esfuerzos en Cenobio Moreno y Úspero, donde lograron expulsar a los líderes criminales. A pesar de ser los bastiones de Los Viagras y El Chanda, las fuerzas estatales y federales decidieron entrar e instalar Bases de Operación Mixta, lo cual hizo huir a capos y pistoleros. Sólo en Cenobio Moreno los hermanos Sierra Santa se opusieron y utilizaron a hombres, mujeres y niños para bloquear la carretera Apatzingán-Aguililla, pero al final cedieron ante la decisión de soldados y policías.

La presencia militar y policial en Cenobio Moreno y Úspero está respaldada por programas sociales. En tres meses de trabajo, gran parte de la “base social” con que contaban los narcotraficantes ya se arropa en los programas oficiales y de esta manera las comunidades más resguardadas por el crimen organizado durante 15 años, ahora están en vías de recuperación. Pero en donde soldados y policías no bajan la guardia porque los delincuentes merodean el territorio que consideran suyo.

“Era un caos insoportable”

Con la ocupación de las autoridades encabezadas por el gobernador Silvano Aureoles, así como la instalación de las Bases de Operaciones Mixtas en ambas comunidades, pobladores de Úspero aseguran sentir un ambiente de mayor tranquilidad.

Don Raúl, cuyos apellidos pidió omitir por cuestiones de su seguridad, dijo que “antes estaba muy difícil la situación. Era un caos insoportable, porque nos teníamos que ir a dormir a otras localidades por la inseguridad y nos tocaba llevar a la familia, porque los niños estaban traumados por tanta muerte”.

Thomas Jiménez Méndez, presidente del Comité de Participación Ciudadana de Úspero, destacó que en la mayoría de los casos los grupos delictivos eran de otra región y precisó que es necesario que la presencia de las autoridades perdure en la región para evitar que la delincuencia se vuelva a apoderar de la comunidad.

Por su parte, Noé Zamora Zamora, presidente municipal de Parácuaro, recordó que meses atrás las autoridades estatales y municipales no podían acercarse a estas comunidades por ser amenazadas por los narcos: “Antes, en verdad, era muy difícil entrar a la comunidad y cada que pasaban problemas Úspero era internacionalmente conocido, porque la gente salía a bloquear los caminos. Eran lugares donde no se podía meter el gobierno, el alcalde, porque había grupos delictivos que se habían apropiado de las comunidades”.

A dos meses de vivir en “tranquilidad”, la calle principal de Úspero luce llena de gente. Sentados a la sombra de un árbol esperan la llegada de las camionetas del gobernador, quien seguramente llegará con apoyos para el pueblo.

A pesar de ser un pueblo en extrema pobreza se observan camionetas de lujo con vidrios polarizados transitar sin que a nadie le parezca extraño.

 
 

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