La Policiaca – La Nota Roja De Mexico

Celebran a la música latina

Antes de las 9 de la noche, el escenario del C3 Stage se veía listo con los instrumentos y los micrófonos adornados con hojas y máscaras, señal de que Espumas y Terciopelo, la primera banda de la noche, lo tomaría pronto.

Y así fue, poco después, cuando el dueto salió acompañado de talentosos músicos en las percusiones, trompeta y bajo. Ante devotos fans arremolinados hacia el frente, Maricha y Memo iniciaron con “Puede Ser”, canción que forma parte de Vive despacito, disco que actualmente promocionan, intercalando sus canciones con las de su primer material homónimo.

Maricha salió con su ya conocidas gracia y elegancia, con una gran falda negra y top ajustado multicolor, y Memo con un blazer blanco al mejor estilo retro, sus ropas y actitud claros paralelismos a su música: una banda con carisma natural, que retoma raíces populares con un toque muy moderno y propio.

Durante su presentación, aprovecharon para reiterar lo chido que es tocar en Guadalajara, ciudad de la que ambos son oriundos, y contar anécdotas sobre el origen de diversas canciones. “Esta canción es para todos los que se han enamorado de alguien que no los pela para nada”, “Ésta canción es para los que se han enamorado de un pez”, “Ésta para mis enemigos”, comentaba Maricha, en una interacción con la audiencia que fue aumentando en cercanía.

Espumas y Terciopelo se han referido a su música como esos sonidos que hacen que recordemos a nuestras abuelitas cantando, y es probablemente la razón por la que sus melodías resultan tan atrayentes: hay notas que te tocan fibras de una memoria mucho más alejada. Por ejemplo, al tocar “Abróchate”, podemos recordar el clásico de finales de los 50, “Sleep Walk” de Santo & Johnny, o en “Mundo extraño” pareciéramos ver a un dueto clásico de los 60, como cuando Frank Sinatra cantara con su hija Nancy “Somethin’ Stupid”.

Más tarde en la noche, reconocieron sus inicios tocando boleros, influencia que se nota, antes de tocar el clásico “Si nos dejan”, con su propio estilo y explosión de percusiones hacia el final, al igual que el otro cover que realizaron antes de concluir su presentación, “Cómo te extraño”.

Cabe mencionar que la química de los integrantes es increíble, no sólo en la armonía de sus voces, sino en la interacción en el escenario y miradas cómplices entre los dos, además de la interacción con la banda completa.

Otros momentos memorables fueron cuando los Master Plus salieron al escenario para “Prefiero”, la canción más cumbiera del disco, y cuando todos los asistentes se unieron para cantarle “Las mañanitas” a su bajista César Corona.

Después de poco más de una hora de presentación y un ambiente de buena vibra, la gente empezó a prepararse para el segundo round: la agrupación Los rumberos de Massachusetts, desde la Ciudad de México. Para esto, en el C3 empezaron a contribuir con el ánimo de espera con música de Los Ángeles Azules y otras cumbias.

Al quince para las 11, salieron los Rumberos: con “Ya llegaron los Rumberos a Guanatos a tocar” salen sus tres miembros, Ángel, Lito y Paul, acompañados de un bajista, un percusionista y un trío de viento. El bailongo en forma inicia con “No te vas”, canción con la que el público se unió en una masa que se inclinaba de un lado a otro. “Nos espera una noche de rumba”, comentaron al terminar la canción, promesa que cumplirían cabalmente durante la siguiente hora que estuvieron sobre el escenario.

El logo de los Rumberos de Massachusetts es una guitarra voluptuosa que asemeja el cuerpo de una mujer, logo ideal para la agrupación: unos rumberos con una gran maestría en sus instrumentos, pero que a la vez exudan esa sensualidad y candela que acompaña a esta música. Los chicos son guapos y parecen saberlo, así actuaban cuando se inclinaban hacia el público coquetos haciendo ojitos y sonriendo, a lo que el público respondió con agudos gritos.

Durante “Historia entre tus dedos” -cover que empezaron tocando en las pre-copas, como Lito mismo dijo, y que tiene casi un millón y medio de reproducciones en Spotify- una emocionada fan subió al escenario y le plantó un beso en el cachete a Ángel. Los rumberos tienen una energía increíble y la experiencia de verlos en vivo aumenta por el repertorio de ritmos que trabajan. Por ejemplo, “La boca del mar” es una canción que tiene elementos de son jarocho, huapango y rock n´roll, lo que los convierte en una banda no sólo cercana en geografía, sino en espíritu, con esos sonidos que todos conocemos y a los que nuestro cuerpo parece reaccionar instintivamente. Y aunque el C3 no estaba a su total capacidad, la buena vibra abarcaba cada metro cuadrado del recinto.

“Clandestino”, de Manu Chao, fue de las canciones más coreadas, “María Teresa”, de las más bailadas. Cada canción aumentó los niveles de adrenalina de los asistentes, quienes en su mayoría aprovecharon para acercarse a sus parejas en íntimo baile.

La natural carisma de los miembros no sólo se redujo a las miradas coquetas y sonrisas hacia el público, sino en la genuina camaradería que se siente entre ellos: algo notable es que los tres se turnan sus posiciones en el escenario y cada uno tiene su momento de brillar al centro, sin que haya un claro protagonista, siempre con la impresión de que se están divirtiendo como nunca.

Otras canciones que provocaron los brincos fueron “Tu cinturón” y “Empezar de cero”, pero quizá ninguna como “El cuarto de Tula”, pieza que atacaron en el encore antes de despedirse, sin olvidar profesar su amor por la ciudad y exclamar el grito de celebración: “¡Viva la rumba y la música latina!”.

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