Las cabezas del narco que han caído

En enero de 2011, el presidente Felipe Calderón dijo que su gobierno va por “toda la lista” de capos del narcotráfico. En esa ocasión, el mandatario incluso utilizó la frase en italiano, di tutto capi, para referirse a “todos los capos”. “Había 37, digamos, como los más buscados.

En menos de dos años hemos capturado o han fallecido, ya sea resistiéndose a la aprehensión o víctimas de otros criminales, 22 de esos 37. Y vamos por toda la lista”, aseveró en esa ocasión.

En las postrimerías del sexenio de Felipe Calderón, quien hizo de la lucha contra el narcotráfico su principal bandera, Aqui se recapitula las capturas o abatimientos de los principales líderes del crimen organizado.

La sombra en el Golfo

Jorge Eduardo Costilla Sánchez, alias “El Coss“, era el último de los líderes del cártel del Golfo, tras la caída de Antonio Ezequiel Cárdenas Guillén, mejor conocido como “Tony Tormenta”, quien sucedió a su hermano Osiel, heredero a su vez de Juan García Ábrego, la raíz de ese grupo criminal.

Pero hoy, el reinado de “El Coss” llegó a su fin. La Secretaría de la Marina lo capturó en Tampico, Tamaulipas, la zona donde operaba, en un operativo en el que el capo no opuso resistencia. Una semana antes cayó Mario Cárdenas Guillén, hermano de Osiel y “Tony Tormenta”, una captura que precedió a la de “El Coss”.

Un líder Zeta

En julio de 2011 cayó Jesús Enrique Rejón Aguilar, identificado por las autoridades como “El Mamito“, ex miembro de las fuerzas especiales del Ejército. Fue fundador y tercero al mando de Los Zetas, el grupo más sanguinario del narcotráfico en el país, que se formó luego de un cisma en el cártel del Golfo.

“El Mamito” está acusado de participar en el homicidio de Jaime Zapata, agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), el 14 de febrero de 2011 en San Luis Potosí.

Ramón Pequeño, jefe de la División Antidrogas, dijo que Rejón “fue uno de los fundadores de Los Zetas, y en la actualidad sólo quedaban libres él y Heriberto Lazcano, El Lazca”.

Abaten a “El Chayo” en una fiesta

Una noche de diciembre en 2010 en Apatzingán, Michoacán, se convirtió en la última fiesta para Nazario Moreno González, “El Chayo“, líder de “La Familia Michoacana”.

De acuerdo con la información de inteligencia obtenida en torno a “La Familia”, Nazario Moreno estaba convencido de que tenían que adoctrinar a la gente para proteger el territorio michoacano de otros cárteles e incluso, había una especie de “catecismo” donde se indicaba el modo de vida de los miembros de ese grupo delictivo.

Tras la muerte de Moreno González, “La Familia” tuvo una escisión, de donde surgieron “Los Caballeros Templarios”, con los que actualmente se disputa parte del Bajío. Actualmente, Servando Gómez, identificado como “La Tuta” es uno de las cabecillas del grupo.

Cesa la ‘Tormenta’ en el Golfo

Ezequiel Cárdenas Guillén, hermano del legendario capo Osiel, corrió la misma suerte que los narcotraficantes Ignacio “Nacho” Coronel y Arturo Beltrán Leyva “El Barbas”: murió abatido por las fuerzas federales.

El líder del cártel del Golfo perdió la vida en agosto de 2010 durante un enfrentamiento armado con elementos de la Marina en la ciudad fronteriza de Matamoros.

De esta forma, el gobierno federal asestó un duro golpe a la estructura criminal del cártel del Golfo.

Después de la captura de Osiel Cárdenas Guillén en marzo de 2003, Antonio Ezequiel se convirtió en su sucesor, asumió el control del cártel del Golfo y, un año después, logró imponerse a cabecillas de otras células como José Eduardo Costilla “El Coss”, uno de los hombres fuertes de “Los Zetas” y que buscaba el liderazgo de la organización.

La principal tarea en la que se había enfocado “Tony Tormenta” era mantener el poder del cártel en la llamada “frontera chica”, zonas de Tamaulipas como Reynosa, Matamoros y el bastión de la organización, Ciudad Miguel Alemán, que se disputan otros grupos de narcotraficantes por tratarse de uno de los más importantes cruces de droga para el mercado norteamericano.

Otra enorme captura: Cae “El Grande”

En septiembre de 2010 la Secretaría de Marina Armada de México capturó en Puebla a Sergio Enrique Villarreal Barragán, “El Grande“, quien era señalado por las autoridades como el segundo en la estructura del mando de cártel de los hermanos Beltrán Leyva, comandado por Héctor Beltrán “El H”.

El operativo se realizó en el fraccionamiento residencial Puerta de Hierro, donde personal de la Secretaría de Marina llegó incluso con tanquetas de alto blindaje, pero la detención fue pacífica, aseguraron fuentes de la dependencia.

Villareal Barragán fue policía judicial en el estado de Coahuila y agente federal en la PGR en los 90. La dependencia ofrecía 30 millones de pesos por informes para su captura.

El pistolero de los ojos azules

Primero las autoridades anunciaron con ‘bombo y platillo’ la captura del sanguinario capo Edgar Valdez Villarreal “La Barbie“, en lo que se había presumido como un operativo de enormes dimensiones. Luego se supo que en realidad fue detenido en una zona del estado de México cercana al DF debido a una infracción de tránsito.

Como sea, este peligroso capo se sumó a lista de los golpes que la administración de Felipe Calderón ha dado al narcotráfico en México.

El heredero del cártel de los Beltrán Leyva era uno de los criminales más buscados por el gobierno federal. Su mito había crecido debido a la manera violenta en la que enfrentaba a sus enemigos.

Según un reporte policiaco, elementos que patrullaban para realizar “tareas de prevención del delito” en una carretera del estado de México, fueron rebasados “sin precaución” por tres vehículos que viajaban a alta velocidad. Los siguieron, les ordenaron por el altavoz de las patrullas detenerse, se detuvieron. El primero en bajar fue un hombre de tez blanca. Los agentes no lo sabían, pero habían detenido a Édgar Valdez Villarreal, “La Barbie”.

“Nacho” Coronel

En julio de 2010 resultó abatido el narcotraficante Ignacio “Nacho Coronel“, uno de los líderes del cártel de Sinaloa, y considerado por el gobierno de Estados Unidos como el “capo” más poderoso en México.

Unos 150 elementos castrenses, apoyados por dos helicópteros, realizaron cateos en por lo menos seis fincas del fraccionamiento Colinas de San Javier, al poniente de Zapopan, en Jalisco.

Coronel también era identificado con el alías de “El Cachas de Diamante”, y además se le ubicaba como el rey de las drogas sintéticas.

Era considerado un capo en ascenso que estaba en condiciones de formar su propio cártel dado que era responsable de gran parte del tráfico de metanfetaminas hacia Estados Unidos.

Las autoridades mexicanas ofrecían hasta 2.3 millones de dólares de recompensa a quien diera información que condujera a su captura.

Cazan al ‘Jefe de Jefes’

Lo cazaron durante seis días, lo trajeron a salto de mata. Primero dieron con él en Ahuatepec, Morelos. Arturo Beltrán Leyva, apodado “El Barbas“, de 48 años y nacido en Badiraguato, Sinaloa, estaba en una fiesta con dos bandas legendarias: Los Bravos del Norte de Ramón Ayala, y los Cadetes de Linares. Hasta allá llegó la Marina. Intentó capturarlo, pero huyó. Le siguió el rastro. Iba con varios pistoleros. Y en diciembre de 2009 dio con él. Estaba en Cuernavaca. Lo hostigaron durante más de 4 horas. Lo mataron.

Llegaron por tierra y por aire: las fuerzas especiales de la Armada de México bajaron a rapel desde los helicópteros que rodearon el exclusivo condominio en el que se escondía. Él y sus pistoleros respondieron con armas largas y con granadas. El traqueteo de las ametralladoras y las explosiones echaron en corrida a decenas de vecinos; parte de la ciudad quedó bajo un cerco.

Hermano de Héctor Alfredo Beltrán Leyva “El Mochomo”; enemigo de Joaquín “El Chapo” Guzmán; buscado por los gobiernos de México y Estados Unidos, a “El Barbas” se le atribuyó un poder de convocatoria capaz de aliar a “Los Zetas” y al cártel de Juárez.

El miércoles 16 de diciembre de 2009 quedó tendido en el piso del condominio Altitude de Cuernavaca, Morelos. Seis leales murieron con él.

Los narcojuniors

En los primeros meses de 2009 se dieron dos grandes golpes a los cárteles de Sinaloa y Juárez con las detenciones de personajes conocidos como narcojuniors.

Se trató de las capturas de Vicente Carrillo Leyva, hijo del extinto Amado Carrillo Fuentes, fundador del cártel de Juárez; y de Vicente Zambada Niebla, alias “El Vicentillo“, hijo de Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los jefes del cártel de Sinaloa.

La de Carrillo Leyva ocurrió el 1 de abril de 2009, cuando el hijo de El señor de los cielos se encontraba haciendo ejercicio en un parque cercano a su domicilio en Bosques de las Lomas, una exclusiva zona residencial de la ciudad de México.

El hijo de Amado Carrillo cumplía en el cártel del Juárez funciones directivas y de ocultamiento de las ganancias del tráfico de drogas desde la muerte de su padre, cuando quedó bajo la tutela de su tío Vicente Carrillo Fuentes, “El Viceroy”, explicó entonces la Subprocuraduria de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO).

Unas semanas antes el gobierno federal anunciaba la detención de Vicente Zambada Niebla, “El Vicentillo”, capturado en una residencia de la colonia Jardines del Pedregal, donde personal militar y agentes federales verificaban varias denuncias relacionadas con la presencia de personas armadas a bordo de varios vehículos.

Zambada Niebla fue sorprendido en flagrante delito con cinco individuos, que fungían como su escolta personal y que portaban tres armas cortas, tres largas, dinero en efectivo y documentación diversa.

El hijo de uno de los líderes del cártel de Sinaloa tenía a su cargo el control de la estructura operativo, logística y de seguridad de esa organización criminal, al mismo nivel de Joaquín “El Chapo” Guzmán, e Ignacio “Nacho” Coronel.

Destronan a ‘El Rey’

En octubre de 2008 el gobierno federal destronó a uno de los “reyes” del tráfico de estupefacientes en México. Jesús “El Rey” Zambada, hermano de “El Mayo” y uno de los jefes del cártel de Sinaloa, fue detenido tras una balacera en la zona de Lindavista, en la ciudad de México.

Ahí fue identificado también Jesús Zambada Reyes, sobrino de Ismael Zambada e hijo de “El Rey“, quien fue hallado sin vida el pasado 20 de noviembre en un inmueble de la delegación Tlalpan, donde se encontraba en calidad de testigo protegido de la Procuraduría General de la República (PGR).

El capo fungía como encargado del cártel de Sinaloa en el valle de México, y en especial de las operaciones de su grupo en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

La captura de los Zambada ocurrió dos días después de que, mediante una llamada anónima, se denunció una fiesta que tendría lugar en una residencia del Desierto de los Leones, a la que asistiría Mauricio Harold Poveda, “El Conejo” o “El Flaco”, principal proveedor de cocaína colombiana para la organización de Arturo Beltrán Leyva, “El Barbas”.

Otro de la dinastía Arellano

Uno más de la dinastía de los hermanos Arellano Félix, conocido como “El Doctor“, fue detenido por elementos de la Policía Federal y el Ejército en octubre de 2008 en un fraccionamiento de Tijuana.

Eduardo Arellano era el “líder moral e histórico” del cártel de Tijuana, y el último de los hermanos varones que fundaron esa organización criminal. Además era buscado desde 2004 por la Interpol, que había emitido una alerta roja en su contra.

“El Doctor” asumió la dirección del cártel tras la detención de su hermano, Francisco Javier “El Tigrillo”. Luego de su captura su sobrino, Fernando Arellano, fue quien tomó las riendas de la organización.

El primero de los Beltrán

En enero de 2008 el Ejército mexicano alcanzó la estructura de mando del cártel de Sinaloa cuando se detuvo en Culiacán, Sinaloa, a Héctor Alfredo Beltrán Leyva, alias “El Mochomo“, a quien las autoridades ubicaban como uno de los principales capos de la organización.

Junto con sus hermanos fue comandante del cártel liderado por Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”, Ismael Zambada “El Mayo”, e Ignacio “Nacho” Coronel.

Hermano de “El Barbas”, quien falleció en diciembre de 2009 tras un enfrentamiento en Cuernavaca, Alfredo Beltrán tenía a su cargo las operaciones de transporte de droga, lavado de dinero y captación de funcionarios públicos en los estados en los que la llamada Federación contaba con más presencia y dominio y que son Sinaloa, Sonora, Chihuahua, Durango, Jalisco y Nayarit.

De acuerdo con las autoridades los hermanos Beltrán Leyva son parte de una de las familias más poderosas dentro del crimen organizado a la que se les atribuye compartir el poder de la Federación con distintos líderes del narco.

Incluso a Héctor Alfredo y a sus hermanos Marcos Arturo y Mario se les conoce como “Los Tres Caballeros”, aunque otras versiones dan cuenta de que Carlos otro de sus hermanos, también forma parte del clan dedicado al narcotráfico.

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Noticias de Mexico publicadas por el 14 de Sep, 2012 a las 12:40 am •
Comentarios para : Las cabezas del narco que han caído

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  • Hugoemilianobb

    jajajaja, me alegro que los hayan cogido, que se pudran en la carcel, cerotes, jajajajaj

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