La Policiaca – La Nota Roja De Mexico

La tragedia y el crimen de la “autoviuda”

detenida-por-asesinato-de-esposoMexicali, Baja California.- Kenya Guadalupe Victoria Antonio Alonso apenas cumplió 19 años de edad, y ahora enfrenta la acusación de homicidio agravado en razón de parentesco de Juan Carlos Ortega Pérez, su pareja sentimental, a quien presuntamente asesinó para defender su vida. Lo anterior quedó asentado en el expediente del Número Único de Caso 02/2016/36869.

Oriunda de Mexicali, la joven vivía con su abuela, ya que su madre se encuentra recluida en prisión; de su padre, poco se sabe, lo único es que reside en Ensenada desde hace algunos años.

De escasos recursos, Kenya apenas logró terminar la secundaria, para salir adelante tuvo que trabajar desde muy pequeña. En ese contexto conoció a Juan Carlos Ortega Pérez, un hombre que le doblaba la edad, se encontraron en unos billares a los que acudía junto con algunas amigas.

El sujeto le “habló bonito”, y a la semana ya vivían juntos. Pese a la diferencia de edad, los primeros tres meses se llevaron bien, convivían con la familia de Juan Carlos, pero desde ese momento ya daba signos de violencia familiar.

Todo empezó con los celos, el hoy occiso no dejaba que Kenya trabajara con un hombre, por lo que le consiguió otro empleo en un almacén donde solo hubiera mujeres, fue un sutil indicio que entonces dejó escapar.

La historia cambió el 21 de mayo de 2016, fecha en que la pareja y los hermanos de Juan Carlos, se fueron de vacaciones a Puertecitos, al sur de San Felipe. Todo iba bien hasta que el hombre se acordó que en ese lugar habían tirado las cenizas de su padre, inmediatamente se deprimió.

Kenya intentó consolarlo, pero solo recibió un “vete a chingar a tu madre”; al ver a su pareja entrado en copas, se alejó unos momentos, intentó ignorar la situación y se puso a conversar con Andrés, hermano de Juan Carlos; fue ahí cuando el hombre entró en furia y en un ataque de celos le reclamó a la mujer. Le dijo que su anterior pareja, “Brenda”, estaba enamorada de uno de sus hermanos, situación que al parecer no había podido superar, por lo que siguió ofendiéndola y celándola.

En junio, Juan Carlos había invitado a su hermano Andrés a su casa ubicada en el número 7 de la Avenida Manzanillo, en la modesta colonia del Ciprés, al Oriente de Mexicali. Fue a una tienda de conveniencia a comprar cerveza; a su regreso encontró a su familiar y pareja platicando, nuevamente en un ataque de celos el hombre agredió verbalmente a su mujer.

Los agravios a Kenya se hicieron más constates, pero ella los permitía porque afirmaba que a los pocos minutos se le “bajaba el coraje y volvía a ser una persona normal”.

En su declaración ante la juez de Control, Rocío Margarita Arce López, Kenya siguió narrando toda una serie de situaciones en que Juan Carlos abusó de ella psicológica, patrimonial e incluso sexualmente. Contó cómo su pareja, sin su consentimiento, la ultrajó analmente hasta en seis ocasiones.

“Cómo no te va a gustar si a todas las viejas putas les gusta”, le espetó la primera ocasión. Dijo que no había denunciado el hecho porque le daba vergüenza.

Luego las escenas de celos aumentaron.  La mujer dijo que intentó dejar a Juan Carlos, pero en una ocasión le quitó la cartera, dejándola sin dinero.

Kenya narró que Juan Carlos había sido adicto a las drogas, por lo que la presencia de “tecolines” (drogadictos) en la casa le empezaba a preocupar. Relató que cuando los amigos llegaban a su hogar, la obligaba a permanecer en su cuarto sin poder salir. Cuando la joven le cuestionó si consumía drogas, éste se volvió agresivo con ella.

A paso de los días, la jovencita se atrevió a dejarlo, visitó a unas amigas el 3 de septiembre para decirles que ya no soportaba los celos de Juan Carlos y que se iría de casa; finalmente cuando llegó el sujeto la esperaba enojado, la acusó de estar con otro hombre. La insultó y quiso tener relaciones sexuales, ella se negó. La mujer le advirtió que abandonaría el hogar.

Hasta ese momento el fiscal como la defensa, coinciden; en cuanto al día de los hechos es donde se presentan las discrepancias. Por un lado la PGJE señala a Kenya por el delito de homicidio agravado en razón de parentesco no consanguíneo, ya que eran pareja y vivían juntos. Mientras que para la defensa se trata de un caso de vida o muerte donde la fémina tuvo que matar a Juan Carlos en salvaguarda propia.

El día del homicidio

Ante el juez y con heridas en los antebrazos, Kenya Guadalupe pidió hacer valer su derecho a declarar. Se levantó de su silla. Vestida con el overol color naranja y custodiada por dos agentes de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, fue acompañada al banquillo para emitir su declaración.

En la audiencia expuso que el día del crimen, domingo 4 de diciembre, al confesarle a su pareja que lo dejaría, Juan Carlos cerró la reja de la casa, la metió al cuarto y la empezó a ahorcar. “No, Carlos”, le dijo la mujer; y aunque se lo quitó de encima, la aventó, golpeándose en el piso, el hombre refutó: “Quieras o no vas a estar conmigo”.

Asustada, afirma, habló al 066 para pedir ayuda, pues estaba siendo víctima de violencia familiar; Juan Carlos logró arrebatarle el teléfono y colgó la llamada. Nerviosa, tomó una navaja y empezó a cortarse el antebrazo, le indicó que se suicidaría si no paraba de atacarla, pero el hombre le quitó el arma punzocortante, aventándola lejos de su alcance.

Relató que de la cocina agarró un cuchillo de aproximadamente 30 centímetros, amenazó al ahora occiso, advirtiéndole que si no la dejaba salir de la casa lo atacaría con la cuchilla. Juan Carlos no le creyó, incluso se colocó el arma punzocortante en el corazón. Ella lo mordió y salió corriendo.

Agregó que no pudo escapar del domicilio porque la reja estaba cerrada y, al estar abriéndola, su pareja la jaló del cabello, la volteó, la sometió del cuello y al no poder respirar se asustó; fue cuando le clavó una estocada, inmediatamente Juan Carlos se desplomó.

Con miedo, Kenya llamó al 066, donde la guiaron para darle primeros auxilios al herido, le pidieron que tomara un trapo e intentara contener la sangre hasta que llegara una ambulancia; sin embargo, los primeros en llegar fueron unos agentes de la Policía Municipal, para entonces Juan Carlos ya había muerto.

Fiscalía va por homicidio

Para la fiscalía encabezada por Rigoberto Zataraín se trata de un homicidio, toda vez que no hay evidencia de que Kenya Guadalupe estuvo en peligro de muerte. El abogado indicó ante la juez que la mujer no presentaba huellas de asfixia, y del golpe en la cabeza que ella misma hizo referencia no hay señas, además de que Juan Carlos tuvo la oportunidad de matarla y no lo hizo.

Zataraín indicó que el cuerpo de la víctima no presentaba la mordida que la imputada señalaba que le había hecho para escapar; las únicas huellas de violencia que tenía eran las mismas se había provocado con la navaja que le quitó Juan Carlos.

Con información de Zeta Tijuana

 
 

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