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Madre pudo salvarse, pero murió abrazando a su niña tras terremoto

Jojutla, Morelos.- En la casa de la familia Gil Celis todo estaba listo para festejar el bautizo de su hija Sara Sofía, de un año de edad, y la presentación ante la iglesia católica de su hijo mayor Rafael, de tres años de edad.

Zamara Betsabé Celis, de 25 años de edad, cumplidos 19 días antes, y su esposo Marco Gil Vera, hacían los últimos preparativos para la fiesta; imaginaban el diseño y los adornos del pastel que haría ella, apasionada de la cocina y de la elaboración de postres.

Pero el martes 19 el terremoto de 7.1 grados truncó sus planes y envolvió en la fatalidad a la familia. Ella murió con su hija en brazos, bajo los escombros de esa casa de tres pisos y él vive con su hijo.

Marco, de profesión fotógrafo, habla de la muerte de su esposa y su hija con un síntoma de impotencia pero resalta la valentía de su cónyuge porque le dijeron que ella pudo salvarse si hubiera caminado hacia la calle, situado a dos metros del lugar donde la encontraron.

Dice Marco que ella estaba en el mostrador de la tienda de sus padres, y pudo haber salido pero decidió ir por la bebé, abrazarla y morir con ella. Se colapsó todo, fue imposible que abandonaran el lugar, cuenta Marco.

“Ella quedó abrazando a la niña y quiero que esto lo menciones bien porque murió como una guerrera protegiendo a su princesa, a mi princesa y ahora está en el cielo cuidando de su nena”, comenta.

Dice Marco que ese día salió temprano de su casa situada en Zacatepec, contiguo a Jojutla, y su esposa se trasladó con sus hijos a la casa de sus padres, como habitualmente lo hacía, para cuidarlos y ayudarles con el negocio de la tienda.

El fotógrafo fue llamado para hacer una tomas para una fiesta de 15 años pero de pronto Jojutla, su cabecera municipal, sucumbió ante el terremoto y la casa de tres pisos se desplomó.

De Cuernavaca hacia Jojutla hay una distancia de aproximadamente 40 minutos en camión pero ese día Marco tardó tres horas y media en llegar hasta la casa de sus suegros.

Por la calle Valentín Gómez Farías varios vecinos corrieron en varias direcciones pero la casa marcada con el número 108 quedó destrozada.

Marco finalmente llegó al sitio y vio cuando los binomios caninos, la Policía Morelos, Bomberos, Protección Civil, vecinos y soldados del 108 Batallón de Infantería realizaban esfuerzos por retirar los escombros y rescatar a sus familiares.

Un soldado sacó a Sara Sofía y la gente aplaudió porque pensaba que estaba viva “pero después le vi su carita y no ya no…era algo que te rompe. Te parte. Cuando sacaron a mi esposa ya no vi porque estábamos en el hospital, primero sacaron a la bebé”.

Y entonces vio al soldado que sacó a su hija. Lo vio con la cabeza hacia abajo, “llorando, noqueado, fulminado”. “Salió realmente mal, tuvo que recibir primeros auxilios inmediatamente porque abajo era un horno”, cuenta Marco.

Con su niña en los brazos Marco agradeció el esfuerzo, pero el soldado seguía ensimismado en un llanto incesante.

Salvador Quelerman, tío de Marco, quien acudió a la ayuda pero también llevó su cámara fotográfica porque gusta de documentar todo, cuando vio al soldado disparó su cámara y captó esa gráfica que se hizo viral porque Marco escribió una carta de agradecimiento y subió todo a redes sociales.

El soldado

Moctezuma Luis Hernández tiene siete meses en el Ejército Mexicano. Llegó del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, donde su familia sintió el sismo del 7 de septiembre.

La casa de su familia se vino abajo con el sismo de 8.2 que tuvo su epicentro en Chiapas, pero por fortuna ninguno de ellos, incluida su esposa de 25 años y su hija de 2, resultaron lesionados.

Hernández es un joven alto, moreno, complexión media y un poco reacio para hablar.

Su persona se hizo emblemática cuando su rostro circuló por todo el país bañado en lágrimas con un rictus de dolor durante las labores de rescate tras el sismo de 7.1 con epicentro en Axochiapan que devastó, entre otras ciudades, a Jojutla.

Moctezuma, enrolado en el 108 Batallón de Infantería del Ejército Mexicano, Base Lagartos, acudió con su batallón a la zona cero, en el centro de Jojutla. Se dirigió con la brigada asignada a ayudar a la remoción de escombros para localizar a personas aún con vida.

En el cruce entre la calle Ricardo Sánchez y Gómez Farias se toparon con un negocio dentro de una casa que se vino abajo. Los familiares de quienes quedaron atrapadas estaban ahí. Los elementos, por turnos, hicieron la faena para remover la loza que cayó sobre el cuerpo de una mujer.

Cuando llegaron a ella el soldado tocó su mano y enseguida quedó empapado en sangre. Al mover el cuerpo encontraron a la bebé de un año de edad. Con el movimiento, el pequeño cuerpo lanzó un estertor que dio esperanzas de vida.

Pero las piernas no le respondieron, el esfuerzo y la impresión le impedían a Hernández dar un paso.

Tuvo que ser empujado para salir y una vez afuera de los escombros no pudo evitar el llanto ni el rictus de dolor; la bebé ya no respiraba.

Moctezuma es hijo de un militar, quien le inculcó respeto y amor al uniforme, el gusto por la milicia lo desarrolló con el tiempo.

Con tan sólo 20 años se enroló y a esa edad ya era padre de una pequeña de un año a quien dejó en su natal Oaxaca con su esposa. Su casa resistió el primer sismo pero el temblor del sábado y otros tres sismos siguientes en el Istmo terminaron por derrumbarla.

Por ahora la familia de Hernández duerme en el patio de lo que fue su casa en tanto él permanece en Jojutla, donde se ubica la base, en las labores de remoción de escombros.

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