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“No permitió que la violaran, por eso la mataron, porque se defendió hasta la muerte”

no permitio que la violaranOaxaca, Oaxaca.-  Karenth González Reyes tenía 21 años, el 3 de octubre de 2014 cumpliría 22, sin embargo, las durezas en los corazones de dos individuos decidieron que a Karenth le fuera arrebatada la vida.

Era estudiante del séptimo semestre de Pedagogía en la Escuela Normal de Educación Preescolar del Estado de Oaxaca (ENEPO), “Karenth tenía muchos sueños; le gustaban los niños y quería ser maestra de preescolar como su mamá”; relató  Margarita Reyes, la madre de Karenth.

“Era la cuarta de mis hijas; siempre estaba alegre, no tenía mal carácter, era una buena hija, hermana, amiga”, Margarita relata que conoció a uno de los asesinos de Karenth 8 días antes de que la asesinaran, Silverio.

“Ella nunca me dijo que fuera su novio, de hecho, a mí no me gustó ese señor, me parecía algo grande para ella, solo me dijo que era su amigo, ese día 7 de septiembre de 2014, platicamos mucho, era como si ese tipo que quiso acompañarnos no existiera”; fue el último día que Margarita vio viva a Karenth.

El domingo 14 de septiembre de 2014 le hicieron una llamada a Romualdo González, para notificarle que Karenth, su pequeña, había sido asesinada; “fue algo muy doloroso, de inmediato nos trasladamos a Oaxaca, y entonces la vi, ahí tendida, sin vida, pálida, intentaba entender, pero hasta la fecha a casi 2 años, no puedo entenderlo”; expresa, abatido con abundantes lágrimas Romualdo, padre de Karenth.

Ese domingo Margarita escuchó la noticia, caminó, lloró, gritó y extravió el sentido de la realidad, durante 5 días Margarita perdió la conciencia; llevó a enterrar a Karenth, sin embargo, no recuerda haberlo hecho; hasta el día de hoy Margarita no deja de llorar; no es ver a una mujer derramando lagrimas por los ojos, es verla derramar sangre por el corazón.

Karenth nació el 3 de octubre de 1992; fue una niña muy sana, alegre, positiva, jamás estaba enojada, le encantaba comer pechugas empanizadas; madre e hija platicaban mucho.

Margarita recuerda que siempre le decía que tenía que cuidarse, “no sé por qué, pero siempre tuve miedo de perderla, no era sobreprotectora con ella, solo que algo en mi corazón me hacía tener miedo; de hecho Karenth en alguna ocasión me dijo, cuando platicábamos sobre la muerte y yo hice referencia a la mía; ella con la alegría que la caracterizaba, me dijo “MAMI, CÓMO SABE USTED, SI YO ME MUERO ANTES”.

Margarita aún no logra entender qué pasó, por qué le arrancaron a la cuarta de sus hijas.

Karenth era originaría de Huajuapán de León, vivía en la capital de  Oaxaca, porque le tocó estudiar acá. El 13 de septiembre de 2014 Karenth fue salvajemente golpeada y asesinada de un balazo en el pecho, los asesinos Benito Hernández Martínez, policía en activo, quien fungía como escolta de Jorge Franco Jiménez, quien fuera Procurador del estado, en el periodo de José Murát; y Silverio Benítez Pacheco, ex policía y quien se presumía “novio” de Karenth.

“Nos duele que muchos medios de comunicación intentaron desacreditar a Karenth; diciendo que se había ido de parranda, nos hicieron sentir que prácticamente ella se lo buscó”, expresó Romualdo, “mi hija era una niña sana, que no le hacía daño a nadie, y estos malditos la asesinaron, y ahora sabemos que la asesinaron porque ella se defendió, ella era fuerte y no permitió que la violaran, por eso la mataron, porque se defendió hasta la muerte”.

Benito Hernández Martínez, fue quien disparó, Silverio Benítez Pacheco la tomó de los brazos después de golpearla en la cabeza; ambos fueron detenidos a las 72 horas del feminicidio de Karenth; sin embargo, no han sido sentenciados; a los padres de Karenth les preocupa que la defensa de los feminicidas está haciendo todo para liberarlos, “algo pasa en los tribunales, que no le dan sentencia, y lo único que queremos es justicia”.

“Nos cambiaron al juez; ahora es la Licenciada María Elena Santaella”, quien dicho por el abogado de la familia de Karenth, se muestra indiferente, no le da la importancia que merece el caso, “es como si supiera que en breve los van a liberar”.

Han pasado casi dos años y el dolor sigue latente, las lágrimas en los corazones de esta familia que siguen sangrando y como ellos expresan, tal vez nunca dejen de sangrar.

El dolor es inexpresable, el impacto del asesinato, y después el calvario para que hagan justicia, es revictimizar todo el tiempo a sus padres, a su familia, intentan seguir teniendo en el recuerdo a la hermosa Karenth y sus sueños, su alegría, su optimismo, pero el latente temor de que sus asesinos sean liberados es permanente.

“Yo no quiero nada, solo quiero justicia, que los sentencien, que no dejen que salgan y asesinen a alguien más; son seres sin corazón que asesinaron de la manera más cruel a mi hija por el simple hecho de ser mujer, por el simple hecho de ser fuerte de no permitir que la lastimaran”, es la voz de ambos padres, temerosos, impotentes, solos.

Sí, suena recurrente mi llamado a la empatía, mi solicitud a sentir a cada una de las madres a las que les han arrancado el corazón, Karenth fue asesinada hace casi dos años, sus padres se sienten solos, “mucha gente se sumó a la exigencia de justicia, los primeros días, acudieron a las marchas, la misma ENEPO realizó una marcha para exigir justicia, sin embargo, todos nos han dejado solos, nadie continuó, nadie siguió denunciando el feminicidio de nuestra pequeña”.

El próximo miércoles 14 de septiembre de 2016, Margarita y Romualdo marcharan para pedir justicia, para evitar que liberen a los feminicidas de Karenth, y para solicitar la empatía de todos, de todas, para hacer un llamado a cada uno de los mexicanos que agraviados o no, se unan a su dolor, a sus lágrimas y en una sola voz; “EXIJAN CASTIGO PARA LOS FEMINICIDAS DE KARENTH”.

Con información de Afondo

 
 

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