La Policiaca – La Nota Roja De Mexico

Nochixtlán: las primeras seis horas, sin efectivos armados

A las 4:50 de la mañana del 19 de junio pasado llegan 800 policías estatales y federales y 50 ministeriales al kilómetro 243+000 de la supercarretera Cuacnopala-Tehuacán-Oaxaca, en el municipio de San Lorenzo Cacaotepec, del distrito de Etla, para recuperar la carretera Oaxaca-México, tomada por integrantes de la sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y grupos afines.

Diez minutos después, el comandante comisario de la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca, Juan Peralta Alavez; el subdirector de la Agencia Estatal de Investigación, Otilio Ogarrio Díaz, y el suboficial Carlos Guerrero Romero, de la Policía Federal, encargados del “Operativo Oaxaca”, ordenan la formación de sus efectivos.

Ahí, el notario público número 65, el licenciado Blas Fortino Figueroa Montes, da fe de la presencia 270 policías estatales, 100 viales y 30 de auxiliares bancaria, industrial y comercial, quienes portan “el llamado kit policiaco antimotines, además de cinco lanzadores simples de agentes químicos.

Constó en su acta que los agentes ministeriales traían solo “un equipo antimotines, junto con dos lanzadores simples de agentes químicos, sin armas de fuego ni punzocortantes”.

Los 400 policías federales llevaban consigo equipo antimotines, seis lanzadores simples y 158 bombas de humo. Había 22 camionetas, tres camiones Kodiak, un autobús de parte de la policía del estado y seis pickup de los ministeriales, mientras que del lado de la federal había 15 autobuses y tres camionetas pickup. En el interior de los vehículos no había armas de fuego.

A las 7:50 de la mañana, los 850 elementos arribaron a la carretera 135-D Oaxaca-México, a la altura del poblado Asunción Nochixtlán, desde ahí observaron cerca de 350 personas con el rostro cubierto, armados de palos, piedras y cohetones, que mantenían tres bloqueos sobre la vía, cada uno con 300 metros de diferencia.

Vieron gente escondida entre la maleza y matorrales a la vera del asfalto. El encargado de la federal, Carlos Guerrero, utilizó el altoparlante de su pickup para pedir a los manifestantes que desbloquearan el camino… la respuesta fue negativa e hicieron sonar las campanas de la iglesia local para convocar a los pobladores.

A las 8:05 de la mañana, los quejosos lanzaron cohetones, piedras y palos a los efectivos estatales que mantenían la primera línea. Pese al ataque, logran avanzar hasta desarticular el primer retén; esta acción provocó la irá de los manifestantes, quienes amagaron con incendiar la gasolinería que estaba a pocos metros de distancia, por lo que los efectivos alcanzaron a cerrar las válvulas de las máquinas despachadoras.

A las 8:15 se intensificaron las agresiones y comenzaron las primeras detonaciones de armas de fuego y bombas molotov dirigidas a las fuerzas estatales y federales; “los cohetones los lanzaban de manera horizontal desde dos polines de madera en forma de canal, llegando a formar de seis a diez” contra los policías, reventándoles sus escudos y provocando los primeros heridos.

De acuerdo con el informe que la Policía Federal entregó al Poder Legislativo, sus efectivos lanzaron gas lacrimógeno para evitar la agresión y replegar a los manifestantes; con ello se logró la liberación del segundo reten.

De inmediato avanzaron hasta el tercer bloqueo, ubicado en la entrada de Nochixtlán, donde se concentró una gran cantidad de pobladores, se llegaron a contar hasta mil, que portaban machetes y detonaban bombas molotov junto con armas de fuego. A pesar de ello, se logró liberar la carretera, por lo que comenzó a fluir el tránsito.

A las 8:25 de la mañana, Peralta Alavez establece comunicación con el comandante Guerrero para solicitar el apoyo de fuerzas federales, “única y específicamente para auxiliar y rescatar a los policías estatales”.

Los agresores detuvieron un camión que transportaba aves de corral, el cual fue colocado sobre la vía, a la altura del panteón municipal, y le prendieron fuego, con el fin de impedir el avance de las fuerzas de seguridad.

Minutos más tarde, a las 9 de la mañana, el Comisario Raúl Campos Espinoza se comunicó con José Luis Rincón Alvarado, inspector general de la Gendarmería Nacional, para solicitar apoyo.

Cerca de las 9:20 resultaron heridos por petardos y artefactos explosivos tres elementos: José Francisco Mollinedo, Fredy Carrasco Solares y Raúl García Mena.

Diez minutos más tarde, desde el cuartel móvil que ocupa el segundo agrupamiento de la División de la Gendarmería, en el parque industrial maquilador Oaxaca 2000, salieron 174 efectivos: 143 dotados de equipo antimotín (sin armas de fuego) y 32 con equipo táctico compuesto por 31 armas cortas y largas y un arma corta a bordo de tres autobuses para apoyar a sus compañeros.

Al llegar al lugar del enfrentamiento, a las 10:40, constataron “un gran número de manifestantes que se iba incrementando minuto a minuto, llegando a sumar 2 mil”, varios de ellos portaban bombas molotov, cohetones, piedras, palos y machetes, con los que habían herido a diversos elementos, varios ya con lesiones de arma de fuego.

Desde el primer momento se posicionaron en la primera línea de contención para apoyar y auxiliar a sus compañeros ante la magnitud de los ataques; también resultaron golpeados Abraham Israel Villagrán Sánchez, Víctor Hugo Hernández Aguilar, Francisco Adán Martínez Mestizo y Alma Delia López López, quienes fueron trasladados para su atención médica vía aérea en un helicóptero de la institución, con número PF-112 Black Hawk, y vía terrestre en ambulancia.

Los gendarmes, al percatarse de las agresiones con arma de fuego de parte de los simpatizantes de la sección 22, desplegaron su grupo táctico para salvaguardar la integridad de las fuerzas de seguridad y pobladores, toda vez que “los disparos provenían del panteón y de un terreno plano cubierto de matorrales y maleza”, e incluso la aeronave MI-PF201 fue dañada por los impactos de bala.

Al mismo tiempo se tocaron con intensidad las campanas de la iglesia de la localidad con el fin de convocar a más pobladores y enfrentar a los policías estatales y federales.

Las autoridades comenzaron a replegarse a bordo de los autobuses no oficiales; durante esa maniobra, el suboficial Hugo López Reyes es impactado por un artefacto explosivo en la pierna derecha, por lo cual cae al suelo y es alcanzado por los manifestantes, quienes lo retienen y lo despojan de su equipo: chaleco antibalas, casco, coderas, rodilleras, así como de su arma ceska zbrojovka cpz-09, tres cargadores abastecidos y 57 cartuchos útiles calibre 9 milímetros y un Nestlé.

El elemento fue encapsulado por la turba, lo que impidió su rescate. “A fin de evitar mayor número de lesionados” a las 14:30 horas salieron las fuerzas de seguridad estatales y federales rumbo a la capital oaxaqueña. Una hora después, a las 15:30, arribaron a la caseta de Huitzo, para juntar a todos los efectivos y trasladarse en convoy a sus cuarteles.

Pese a que fotoperiodistas revelaron que policías federales portaban armas de fuego desde las 10:40 de la mañana, el comisionado general de la PF rechazó que sus elementos portaran armas.

A las 16:08 de la tarde, a través de su cuenta de Twitter, informó que “con relación a los hechos registrados en las últimas horas en diversas vialidades del estado de #Oaxaca, la CNS informa lo siguiente: las y los policías federales no se encuentran armados ni portan toletes”; en otro mensaje se leyó que “las detonaciones por arma de fuego provienen de personas ajenas a los bloqueos, quienes realizan disparos contra la población y autoridades”.

A las 16:30 horas, en el denominado “Entronque”, a la altura de San Pablo Etla, fueron atacados de nuevo por cerca de mil 500 manifestantes con diversos artefactos, dejando en medio a un grupo de elementos federales que estuvieron retenidos durante varias horas.

Los policías que libraron ese enfrentamiento se regresaron cerca de las 21:30 horas para auxiliar a sus compañeros, quienes hicieron una maniobra, usar la autopista Oaxaca-México en sentido contrario para librar el retén. Al mismo tiempo, al filo de la medianoche, ambos contingentes se encontraron y se trasladaron al gimnasio Flores Magón en la capital oaxaqueña, dando fin al “Operativo Oaxaca”.

Cronología hecha a partir de los Informes de Actividades de la División de Fuerzas Federales de la Comisión Nacional de Seguridad Pública, el Informe de Actividades de la División de la Gendarmería y el informe del notario público número 65, Blas Fortino Figueroa Montes.

 
 

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