La Policiaca – La Nota Roja De Mexico

Oaxaca, al 'rojo vivo'

Como ocurrió hace 10 años, la violencia volvió a Oaxaca, donde ocho “grupos radicalizados” atacaron a balazos, bombas molotov, palos y piedras a la población, a la Policía Estatal y a la Policía Federal en el municipio de Asunción Nochixtlán, lo que dejó un saldo de seis personas muertas, entre los cuales hay dos maestros.

Testigos que presenciaron los hechos señalaron a un sacerdote con un megáfono, como el presunto responsable de azuzara las organizaciones para iniciar el ataque.

También se reportó lesionados a 53 civiles (entre los cuales hay un regidor de Magdalena Apasco, Etla); 41 policías federales –tres de ellos con heridas de bala y uno más con lesiones en los testículos por la explosión de un cohetón–, dos más fueron reportados graves, así como 14 policías estatales, cinco de ellos por armas de fuego.

La Comisión Nacional de Seguridad (CNS) informó que el personal de la PF no portaba armas ni toletes, solo equipo de protección, pero ante la agresión, el comisionado de la Policía Federal, Enrique Galindo, ordenó el envío de un grupo de la División de la Gendarmería con sus armas de cargo “para proteger a la ciudadanía y a su personal”, además de que viajó a Oaxaca para supervisar la operación.

El gobierno de la República y el de Oaxaca lamentaron y condenaron los sucesos de violencia.

Altos funcionarios federales dijeron que las organizaciones identificadas como responsables de estos sucesos y que aparentemente apoyan a la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) agrupados en la Coordinadora Nacional de Trabajadora de la Educación (CNTE) son: el Frente Popular Revolucionario (FPR); Comité de Defensa a los Intereses del Pueblo (Codep); Frente Popular Francisco Villa (FPFV); Movimiento Agrario Independiente Zapatista (MAIZ); Movimiento de Insurgencia Civil; Comuna Oaxaca; Movimiento de Unificación de Lucha Triqui (MULT) y Frente Indígena Binacional (FIOB).

Al respecto, el gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, dijo que el enfrentamiento y ataque se produjo en la autopista Oaxaca-México, a la altura de Asunción Nochixtlán, sitio que desde hace siete días permanecía bloqueado, lo que afectó la movilidad, el abasto de alimentos, de medicamentos, combustibles e insumos básicos.

Desde el pasado 15 de mayo, abundó, grupos “vinculados con el magisterio y organizaciones sociales adherentes” iniciaron acciones de protesta, motivo por el cual decidió solicitar el apoyo del gobierno federal.

“Se trata de una serie de actos desmesurados, de inconformidad, que durante 35 días han conculcado los derechos fundamentales los oaxaqueños, además de poner en riesgo la vida y el patrimonio de la sociedad. Como ejemplo basta señalar que durante un mes han sido recurrente los cierres carreteros en 37 puntos estratégicos”, enfatizó.

Cué llamó a la sección 22 a que se deslinde de los grupos violentos y se comprometa a un diálogo responsable dentro del contexto de la ley, para cesar la violencia.

En tanto, Enrique Galindo informó que ante la negativa violenta de los manifestantes a liberar las vialidades alrededor de la refinería de Salina Cruz, en Oaxaca, la Policía Federal también realizó el retiro de objetos y fogatas que impedían el paso de los vehículos y dispersaron a los manifestantes a través del “uso gradual y racional de la fuerza”.

La CNS también señaló que durante la madrugada del domingo, la PF, en coordinación con personal de Petróleos Mexicanos y autoridades estatales, custodiaron la salida de 130 camiones tipo tanque con combustible de la refinería de Salina Cruz, con el propósito de evitar el riesgo sanitario y en materia de protección civil, derivado del bloqueo de manifestantes a esta planta.

“Pasando los minutos, las horas, se generó otro tipo de concentración (en Nochixtlán), registramos la presencia de algunos grupos más radicalizados, con cohetones, con armas, hasta ese momento no de fuego… (posteriormente) nos fueron informando de personas civiles detonando armas de fuego, no solo contra la policía, sino contra la propia población”, expresó el comisionado.

Galindo dijo que esos grupos radicalizados aprovecharon los intereses del magisterio, pero aclaró que éste no está involucrado en los acontecimientos.

Asimismo, dijo que aguardarán el peritaje en materia de balística para saber qué armas se usaron contra los civiles y agentes.

Sin embargo, funcionarios federales comentaron que las familias de las víctimas se oponen a la realización de la autopsia.

CNDH llama al diálogo

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) exhortó a los integrantes de la CNTE y a organizaciones afines, así como a los gobiernos federal y estatal, a privilegiar el diálogo y actuar dentro del marco de la legalidad, y a que las diferencias o exigencias se resuelvan conforme a esos principios.

La CNDH envió a visitadores adjuntos, peritos y personal de apoyo a Oaxaca para reforzar al personal que con antelación a estos acontecimientos ya se encontraba en distintos puntos de esa entidad.

El organismo dio a conocer que ha emitido medidas cautelares para la adecuada atención médica de los heridos.

El enfrentamiento

Testigos que presenciaron el enfretamiento señalaron que entre las 8 y 9 de la mañana, un cura en Asunción Nochixtlán azuzó el ataque contra la población, policías estatales y federales, quien los incitó doblando las campanas de la iglesia y después a través de un megáfono, dando así inicio a la movilización de las organizaciones.

En esa zona, explicaron, había muchas personas que realizaban sus compras en el tianguis que se coloca cada domingo en esa comunidad. Como consecuencia del bloqueo carretero, había una fila de camiones por casi 7.5 kilómetros.

Cuando los integrantes de las organizaciones se empezaron a juntar, saquearon una fábrica de cohetes, que usaron para agredir a la policía estatal y federal, que sumaban al menos 800 uniformados.

Los agresores quisieron retener a los federales, pero solo lograron atrapar a uno.

Cuando iniciaron las detonaciones de arma de fuego, los elementos de la PF se comunicaron al Centro de Comando de Oaxaca que se localiza a más de 80 kilómetros del sitio del ataque.

El llamado de auxilio ocurrió cuando había 21 policías heridos; la Policía Federal ordenó el repliegue de su personal, hasta la llegada de elementos de la División de Gendarmería con armas largas.

Se calcular que en el operativo participaron mil agentes policiacos estatales y federales; los enfrentamientos seguían hasta la noche, en el cruce de Vigueras, en la entrada a la ciudad de Oaxaca, exactamente donde se encuentra el monumento erigido a Benito Juárez.

A través de la red social de Periscope, reporteros de Oaxaca transmitieron en tiempo real el enfrentamiento, donde se observa a manifestantes atacando con cohetones a la Policía Federal, la cual repelía la agresión lanzando granadas con gas lacrimógeno.

Recuperan caseta de cobro

Otro enfrentamiento se produjo entre la una y dos de la tarde, sobre la autopista Oaxaca-México, en la caseta de cobro de San Pablo Huitzo, que los manifestantes intentaron tomar.

Un enfrentamiento más inició alrededor de la una de la tarde, en esa misma autopista, pero a la altura de la agencia de Hacienda Blanca del municipio de San Pablo Etla, donde los activistas atacaron un convoy de la Policía Federal.

También se reportaron acciones de vandalismo cuando se prendió fuego y se saquearon las oficinas del palacio municipal de Asunción Nochixtlán.

La autopista México-Oaxaca, en el tramo que va de Nochixtlán a la entrada a la ciudad de Oaxaca, permaneció bloqueada con barricadas que los manifestantes instalaron con transporte público, pipas, llantas incendiadas, tanques de gas, piedras y tubos del drenaje de 1 metro de diámetro.

En Hacienda Blanca los manifestantes incendiaron las oficinas de Capufe, donde además hubo cinco camionetas quemadas.

En tanto, en la zona del Istmo de Tehuantepec, en el municipio de Juchitán de Zaragoza, presuntos profesores de la sección 22 y organizaciones aliadas incendiaron dos autobuses de pasajeros de la línea SUR y saquearon la tienda Coppel.

En la Ciudad Judicial, un grupo de embozados irrumpió y quemó una puerta de acceso a las instalaciones y el campamento de la Policía Federal en la zona, donde hay campers.

 
 

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