Persiste temor en Michoacán a 4 años de la tragedia

Morelia.- A cuatro años de los atentados con granadas de fragmentación contra la población en el centro histórico de Morelia, la herida sigue abierta, los apoyos oficiales son casi nulos y el reclamo de justicia está vigente.

El recuerdo de la tragedia ocurrida la noche del 15 de septiembre de 2008 permanece en quienes ahí estuvieron; deja una honda huella en los habitantes de Morelia y daños irreversibles a la industria turística.

En Morelia, la escena del crimen cambió, la plaza Melchor Ocampo fue modificada: ya no está el hoyo ocasionado por la explosión, pero en el ánimo de las víctimas permanece un vacío porque ni siquiera creen que los verdaderos responsables estén detenidos.

Excélsior platicó con los integrantes de dos familias, entre quienes los daños físicos también son evidentes: las esquirlas (pedazos de metal) caminan entre piel, músculos y huesos.

Amputaciones, cirugías de por vida, daño sicológico, pobreza extrema y corazones desesperanzados, son las consecuencias del más trágico suceso registrado en el Michoacán contemporáneo.

Familia López Alvarado

El 15 de septiembre de 2008, la familia López Alvarado salió de su casa ubicada en una colonia popular de la capital michoacana rumbo al centro de Morelia para disfrutar de la verbena popular con sus tres hijos. Ese paseo les cambiaría la vida a todos.

“La cicatriz es profunda”, expresó Rita Alvarado, quien aclara no se refiere a los rastros de las lesiones en sus piernas y abdomen sino a las del alma: “Nuestra vida cambió totalmente: mi esposo ya no puede trabajar como antes, mis hijos le temen a la oscuridad, uno de ellos todavía tiene pesadillas”, narró la mujer víctima del 15-S.

Rita Alvarado resultó lesionada en la pierna izquierda, las esquirlas que aún se alojan en su extremidad le ocasionan dolores intensos que ya no le permiten realizar como antes las actividades propias del hogar.

Además de ella, su marido, José López Bucio, también fue víctima de los granadazos del 15 de septiembre de 2008.

“Cada que empiezan a colocar las banderas y los adornos me agarra la nostalgia, me pongo a recordar todo eso. A cuatro años y yo no lo olvido, lo traigo grabado”, comentó José, quien tras los actos de esa noche del Grito de Independencia nunca más ha festejado una noche mexicana: “mis hijos me empiezan a preguntar si vamos a ir al centro y yo les digo que no, para qué vamos”.

Las esquirlas de las granadas destrozaron el fémur izquierdo de José, quien se ha sometido a diferentes cirugías para su reconstrucción: “Estoy pendiente de una operación, actualmente no tolero estar mucho tiempo parado y para agacharme me lastima mucho; traigo bastón todavía y plantilla de por vida”, expresó José sentado en medio de las tablas y herramienta abandonada en su pequeño taller de carpintería en el cual ya no ha podido trabajar debido a las lesiones que lo acompañarán toda su vida.

Familia Orozco Zavala

Para la familia Orozco Zavala, la historia de supervivencia de los actos terroristas del 15 de septiembre no ha sido diferente; postrada en una silla de ruedas por perder una pierna aquella trágica noche, Belén Zavala Rodríguez trata de darse ánimos para sacar adelante a la más pequeña de sus tres hijos: “A veces me desespero, yo era una mujer muy activa, nada me gustaba que me hicieran; yo acudía al mercado, a la tienda y ahora de todo tengo que pedir apoyo; me da pena con mis hijos”, comentó doña Belén quien hace cuatro años asistió con dos de sus hijas a la celebración del Grito.

“Recuerdo que estábamos escuchando el ‘Viva México’ del entonces gobernador michoacano Leonel Godoy Rangel y de pronto un estallido fue más fuerte que los aplausos y los gritos de niños y adultos que estábamos en la plaza. Instantes después estaba yo tendida en el piso.”

A unos días de cumplirse un año más de los atentados, doña Belén se confiesa deprimida: “Siempre me pregunto incluso que para qué acudí al Grito de Independencia, pero en estos días me siento más deprimida que en otras fechas”.

Para la hija de doña Belén, Guadalupe Orozco Zavala, en aquel entonces de 13 años y hoy de 17, se sigue preguntando cómo una persona puede ocasionarle tanto daño a ciudadanos inocentes y aunque cree que el único que juzgará sus actos es Dios, pide cárcel perpetua para los ejecutores de los granadazos, “cómo hacen eso a las personas que no hacemos nada… No siento nada contra ellos; lo que me gustaría es que si los encontraran los tuvieran encerrados siempre en la cárcel”.

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Noticias de Mexico publicadas por el 15 de Sep, 2012 a las 8:05 am •
Comentarios para : Persiste temor en Michoacán a 4 años de la tragedia

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  • MICHOACANO

    jkjajajaja ke bueno pa ke miren qe aki en michoacan no nos andamos con mamadas luego les va a caer otra, no van a reconocernos cuando esten todos muertitos en alguna otra plaza publica, puro aguaje, michoacan

    • gordo8

      eres un inbecil, no creo que seas de los autores, lo que si eres es un troll hijo e puta.

    • Halv

      ese infierno en el que vives tu y tu familia es lo que se merecen los que piensan como tu.
      que lo disfrutes.

    • Shingatumadre

      jojo estas rependejo, pudranse todos los michoacanos mierdas commo tu, que lamentablemente son la mayoria

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