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Tumores cerebrales, inexplicable su origen: Doctor "Q"

Haber realizado más de dos mil cirugías en los últimos diez años, la mayoría de tumores cerebrales, le concede una autoridad inefable en la materia que no es gratuita. A este trastorno le dedica todo su tiempo: sea operando, sea en labores de enseñanza, de investigación o de altruismo. Además es mexicano. Y no cualquiera, sino uno que ante la actual campaña de menosprecio en contra de compatriotas, bien vale ponerlo de ejemplo: Alfredo Quiñones-Hinojosa, el doctor “Q”, se forjó como médico neurocirujano y realiza estas actividades, exitosamente, en Estados Unidos. En todas sus biografías, y sin duda en la biopic que está en ciernes, debe destacarse que al vecino país llegó en 1987 como indocumentado y sin saber hablar inglés. Estaba a punto de cumplir 19 años.

Su pasión por el cerebro y sus males, especialmente el cáncer, los descubrió en el camino. Sin nadie en la humilde familia que fuera médico, más allá de su abuela quien era curandera.

En entrevista, Quiñones-Hinojosa narró que las primeras operaciones en el cerebro se hicieron en la década de 1870; mientras que la neurocirugía moderna puede ubicarse en el decenio de 1910. Ha corrido casi un siglo y el origen de los tumores cerebrales sigue siendo inexplicable.

“A pesar de todos los avances científicos que hemos hecho, no sabemos exactamente cuál es la génesis de los tumores cerebrales y cómo continúan creciendo. Sabemos que tienen mutaciones genéticas. Hay miembros de familias que tienen estas lesiones, entre padres e hijos y entre otros familiares, pero no se ha identificado un factor genético. Sabemos muy poco de ellos… la neurocirugía es un campo relativamente nuevo y el cerebro una frontera inexplorada todavía”, expuso el científico, autor de sendos artículos y libros sobre el tema.

Al llegar a Estados Unidos, el nacido en Mexicali, Baja California se desempeñó en la pizca de algodón y jitomate. “Y como en todos mis trabajos, yo quería ser el mejor. El mejor pizcador de algodón, el mejor pizcador de jitomate; de esa forma seguía ascendiendo”, apuntó. Luego fue peón de ferrocarriles, oficio que en 1989 casi la cuesta vida al sufrir un accidente laboral. Aunque logró ser el mejor soldador. Aprendió inglés. Y descubrió que podría estudiar algo más.

Se matriculó en psicología en la Universidad de California Berkeley y su destino se perfiló en 1993 cuando trabajaba en un laboratorio que hacía micro-craneotomías en animales. Inspirado en su abuela eligió medicina y su mentor Hugo Mora lo animó a ingresar a la Universidad de Harvard. Por entonces se ganó el apodo de doctor “Q”, ante la dificultad de pronunciación de su apellido -y su negativa, confiesa, a ser llamado Queen, igual al actor y paisano Anthony, como se lo sugirieron también.

Tras graduarse en 1999 con honores, hizo su residencia y post-doctoral en la Universidad de California San Francisco. En 2005 fue invitado a la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, Maryland, como profesor y cirujano especializado en cáncer de cerebro. Hoy es director del Programa de Neurocirugía de Tumores Cerebrales y muy pronto se mudará a Florida.

“Ésa es la forma en que se me abrieron las puertas. Ahora de ser jefe de Neurocirugía en la Clínica Mayo, imagínate, la meca de ciencias, de la salud, pero jamás me había puesto esa meta. Ahora voy a tratar de ser el mejor jefe, el mejor neurocirujano y el mejor científico, y a ver qué puertas se me abren”, dijo entusiasmado.

Sobre su vínculo con Guadalajara compartió que siendo residente conoció al doctor Rodrigo Ramos Zúñiga, cuyas coincidencias lo trajeron a la postre a esta ciudad, donde se hermanó con el Hospital Civil de Guadalajara “Fray Antonio Alcalde” (HCG) para auspiciar una jornada gratuita de neurocirugías de alta complejidad, la cual cumplió seis años este verano.

“En el 2011 hacemos la primer jornada. En aquel entonces llegamos aquí y empezamos a trabajar con el mismo principio: número uno, ayudar a la gente pobre; número dos, nosotros no venimos a hacer, venimos a compartir y a aprender; número tres, cerciorarnos que si tenemos la oportunidad de avanzar en el campo clínico y el campo científico lo haremos”.

Bajo esos principios han sido operados más de una treintena de pacientes. Esta misma semana, tocó el turno a una mujer joven, quien tenía en el cerebro un tumor del tamaño de un puño y un niño con una deformidad en el cerebro.

Cuestionado sobre lo más duro de su profesión, el doctor Q respondió sencillo: “No importa qué preparación tenga uno, y no importa qué tan difícil sea la vida de uno; la vida del paciente siempre es lo más difícil y darles esperanza es lo más difícil… Yo lidio con cáncer muy peligroso, para mí eso es el reto, el tratar de darles esperanza, pero no darles falsa esperanza. Ése balance es muy difícil para mí”.

Y es que si los tumores cerebrales no se remueven quirúrgicamente pueden dejar secuelas neurológicas, cuya severidad dependerá del tamaño y la localización; pero la cirugía conlleva riesgos y la tasa de éxito aún se mide en pocos años de sobrevida: el número uno que es el glioblastoma multiforme, desafortunadamente primario, que ofrece una sobrevida a 14 meses del 50% y estar vivo a cinco años es menos del 3%.

“Las posibilidades de sobrevivencia son casi cero, yo tengo dos pacientes (de 2 mil) que han sobrevivido diez años. Es la razón por la cual yo sigo trabajando en ciencia y si no lo hacemos jamás vamos a cambiar este dogma que existe en estas enfermedades”, recalcó.

Así se está imbuido en investigar cómo migran las células cancerosas en el cerebro, lo que destacó es el paradigma que los está llevando hacia nuevos tratamientos. Y acaso algún día hacia la cura.

De película

La vida y tarea del doctor “Q” resulta tan fascinante que atrajo a Hollywood, justo a partir de una entrevista radiofónica que le realizaron en 2007 y donde al médico le cuestionaron con rigor si su labor como neurocirujano y científico perdonaba que hubiera cruzado la frontera ilegalmente. Alfredo se tomó tiempo para pensar: “Mi vida es sencilla, yo no había llegado a EU con el sueño de mucha gente humilde que llega. Las barreras, son cosas que nosotros como seres humanos implementamos; incluso cuando mi abuelo era pequeñito no había frontera entre México y Estados Unidos”. Hoy la compañía Plan B de Brad Pitt y Disney tiene hoy los derechos sobre su biografía y se trabaja ya en un guión.

Pero el doctor “Q” dice haber conocido a decenas de verdaderos superhéroe con historias conmovedoras, entre sus pacientes que narran sus batallas contra el cáncer de cerebro, las que ganan y las que también pierden irremediablemente, y él prepara un segundo libro sobre ellos y ellas.

Claves

Tumores de cerebro

Qué son

Son un crecimiento de células anormales en el tejido del cerebro.

Pueden ser benignos (sin células cancerígenas) o malignos (con de cáncer que crece muy rápido).

Los tumores cerebrales primarios comienzan en el cerebro. Los metastásicos comienzan en otra parte del cuerpo y migran al cerebro.

Síntomas

Dolor de cabeza

Náuseas y vómitos

Cambios en la capacidad para hablar, escuchar o ver

Problemas de equilibrio o al caminar

Problemas con el pensamiento o la memoria

Debilidad o sentir muchas ganas de dormir

Cambios en el estado de ánimo o conducta

Convulsiones

Diagnóstico

Examen neurológico y estudios como resonancia magnética, tomografía computarizada o una biopsia.

Tratamiento

Cirugía, radiación, quimioterapia y terapia dirigida (fármacos para atacar células cancerosas específicas sin dañar las células normales). En la mayoría de los casos se usa una combinación.

Fuente: Instituto Nacional del Cáncer, EU.

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