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Violan y matan a niña otomí; exigen justicia

exigenQuerétaro.- La indignación y el dolor se pueden tocar, se respiran, se sienten en el aire. El homicidio de Araceli García Blas, de 12 años de edad, conmocionó a San Ildefonso, comunidad del municipio de Amealco. Los habitantes piden justicia para la niña y su familia, aunque narran que no ha sido el único caso de menores asesinadas y de homicidios que, en la mayoría de los casos, siguen impunes.

En las inmediaciones de la iglesia de San Ildefonso, comunidad indígena, se comienzan a reunir los habitantes, principalmente mujeres con sus niños, para la misa de cuerpo presente de Araceli.

La abuela de la menor, Plácida Pascual Bartolo, en su lengua otomí pide que no dejen salir al presunto violador y homicida de su nieta. Explica que el sujeto no tenía por qué buscar a Araceli, pues aunque no está casado tiene a su esposa y a sus hijos, a quienes, agrega, les faltó el respeto.

Narra que a través del celular la menor recibió un mensaje del número de un amigo, para que fuera a la barranca. Sin embargo, el presunto homicida era quien mandaba el texto, pues le quitó el aparato al amigo de Araceli. Cuando la niña llegó al sitio del encuentro, quien estaba era el presunto agresor, a quien identifican con el nombre de Raúl.

Explica que en la barranca donde ocurrió el crimen vive mucha gente, que seguramente escuchó o vio algo, pero que por temor a amenazas no quieren declarar.

La menor, quien acababa de salir de la primaria, conocía a su victimario o victimarios, pues señalan que existe un cómplice, pero que aún no es identificado. El sujeto, de 25 años, vivía a escasos 300 metros de la casa de la menor, separados sólo por la carretera, y quien con engaños llevó a la niña a la barranca.

Rubén Hernández señala que es muy triste lo que pasa en la comunidad, que su pequeña vecina haya perdido la vida de manera tan violenta.

El hombre, de unos 80 años, resalta que siempre se ha dicho que en San Ildefonso la gente se moría de vieja o de borracha, pero ahora no es así, ahora es porque alguien lo mató.

El clamor es general entre la comunidad. La petición es una: justicia. Que no se deje en libertad al violador y asesino de la niña.

“Deben encerrarlo todo el tiempo que deba de pasar para que pague lo que hizo. Hace poquito, como un mes, un señor mató a otro muy feo. Lo apachurró con la camioneta y lo hizo pedazos, por coraje, por una pelea. Yo me imagino que no debe de ser así la gente, y el señor anda libre. Esos que matan, que violan, no merecen estar libres, merecen estar encerrados”, dice Santa Bartola Santiago, residente del lugar.

Mientras esperan la hora de la misa, las mujeres, ataviadas con sus ropas típicas, de grandes faldas y blusas bordadas, compran una nieve o un suero hidratante a sus hijos, para que soporten el intenso calor que se siente en esta comunidad.

El abogado de la familia de la menor asesinada, Ángel Sánchez Vicente, dijo que el homicidio de Araceli no sólo impacta a la familia, sino a toda la comunidad que pide justicia para este y otros casos.

“Este crimen no puede quedar impune. Fue un crimen hacia una menor de 12 años, hecho por un hombre salvaje, que lo hizo con todo el horror que un criminal puede hacer hacia sus víctimas”, resalta.

Con información de El Universal

 
 

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