La Policiaca – La Nota Roja De Mexico

Se cumplen doce años de la primer narcofosa

A doce años del hallazgo de la primer narcofosa en el rancho La Campana de esta frontera, su descubrimiento sigue siendo un icono porque fue la primera vez en que autoridades federales de México y Estados Unidos, actuaron de manera coordinada aunque los resultados hoy como ayer en materia de investigación siguen siendo muy pobres.

A más de una década, el presidente de la Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas, Jaime F. Hervella, considera que las autoridades deben aún una respuesta a esas 196 familias que integraron la agrupación la cual hoy requiere de “sangre nueva” para seguir en la lucha.

El activista quien cada 29 de noviembre durante los últimos años, encabezaba una ceremonia luctuosa en el exterior del rancho La Campana, ubicado sobre la carretera a Casas Grandes, dijo ayer que la edad y el temor que existe entre la gran mayoría de los familiares, ya no le permite seguir el movimiento.

“A las autoridades, les recordamos que no se perdieron unos animalitos, se perdieron seres humanos que eran esposos, padres, hijos o hermanos y que a más de una década, aún existen parientes que claman por ellos”.

Sostuvo que el 29 de noviembre del año 2009, fue una fecha que llenó de esperanza a casi 200 familias que esperaban encontrar ahí los restos de algún ser querido para darle cristiana sepultura y tener un lugar a donde ir a llorarles.

Sin embargo, el trabajo de las autoridades permitió únicamente la recuperación de 9 cuerpos, seis de los cuales fueron en el Rancho La Campana, dos más en Santa Elena y otro en Santa Rosalía.

A más de una década de distancia, considera que el trato de las autoridades encargadas de las investigaciones sigue siendo el mismo.

“Las familias siguen siendo ignoradas, en nuestra asociación la localización de cuatro importantes narcofosas fueron a través de denuncias anónimas hechas por algún miembro del crimen a la organización pero ninguno por una investigación directa de parte de las autoridades”, enfatizó.

Dijo que fueron en total 67 restos humanos los que fueron localizados gracias a la información que se hizo llegar a la Asociación, lo que permitió ubicar cuatro distintos sitios como son Rancho La Campana, fraccionamiento Las Acequias, una propiedad atrás de La Cité y un lote de la colonia La Cuesta en donde fueron hallados 35 restos humanos.

De los 196 desaparecidos desde la mitad de la década de los 90 hasta el 2002 se encuentran 34 ciudadanos norteamericanos y dos mujeres, según los reportes de la misma asociación.

La primer narcofosa, el preludio

El hallazgo de la primer narcofosa en noviembre de 1999 acaparó la atención de periodistas de Estados Unidos, Australia, Japón, Argentina, Canadá y prácticamente de todo el mundo que vinieron a Juárez.

La frontera quedó catalogada como una ciudad en extremo violenta.

Sin embargo, esto que ocurría en la década pasada, fue apenas el preludio de lo que faltaba por venir pues en los años consecutivos sobrevinieron los feminicidios y finalmente los homicidios múltiples.

“Nunca antes, ni nunca después vimos trabajar tan de cerca a los dos gobiernos, a los policías federales de México en forma coordinada con policías del FBI de Estados Unidos”, destacó Hervella.

Añadió que después de todo este movimiento internacional, “aún nos quedan muchas ganas de echar brava a las autoridades que han mostrado su falta de preparación para darle seguimiento a las investigaciones”.

Indicó que el actual delegado de la Procuraduría General de la República, César Augusto Peniche Espejel, yo creo que ni siquiera está informado de lo que ocurrió en el Rancho La Campana por ello es que no los ha recibido a pesar de las solicitudes de audiencia.

Las autoridades y los jefes policiacos se mueven como jerarcas que nunca previeron lo que venía detrás de esta violencia y que tan sólo en los últimos años ha generado unas 50 mil muertes en México.

Indicó que aunque en un principio se tuvo buena colaboración de Estados Unidos, posteriormente vino el celo de México hacia la asociación para que no se aportara más información al FBI porque supuestamente con ello se estaba violando la soberanía del país.

Desapariciones, la modalidad del crimen

Aunque la Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas, integra una lista de 196 personas que desde la década pasada no han sido encontradas, existen casos tan emblemáticos que llaman especialmente la atención.

Entre los desaparecidos se encuentra el caso del teniente Víctor Hugo Ontiveros, el 2 de septiembre del año 1996, un hombre quien obtuvo permiso especial de sus jefes militares para ser instructor de armas de los agentes de la Policía Estatal, desapareció cuando aparentemente fue invitado por uno de los agentes a visitar lo que al parecer era una bodega.

Otro de los casos que llama la atención es el de la pareja conformada por Abigail Martínez y Saúl Sánchez, quienes el 24 de mayo de 1994 acudirían a una función de teatro, invitados aparentemente por un comandante de la extinta Policía Judicial Federal.

El caso de los hermanos Armando y Francisco Rayos Jáquez así como un amigo de éstos, Héctor Rey Meraz el 11 de noviembre de 1995, llenó también las planas de los diarios ya que los señalados como responsables eran agentes de la Policía Judicial.

La familia de los desaparecidos fue víctima de persecución, especialmente después de que hicieran público un video en el que el entonces procurador de Justicia, Arturo Chávez Chávez les dice que sus familiares fueron entregados a las autoridades norteamericanas a través del poblado de Palomas, Chihuahua.

En la lista de desaparecidos se encuentran también los capitanes de la policía municipal, Óscar Arellano Bustamante, ocurrida el 30 de agosto del 2001 y Marco Antonio Portillo el 14 de septiembre del 2001.

En el primero de los casos el capitán Arellano fue levantado cuando se dirigía a su trabajo y aunque la familia solicitó el apoyo de los compañeros de la víctima, no hubo una respuesta satisfactoria.

En el caso del capitán Portillo quien al igual que su compañero contaba con 20 años de servicio y visualizaba un plan de retiro, tampoco se hicieron indagatorias por parte de la autoridad. Los familiares señalan que Portillo fue quitado de en medio por no prestarse a actos deshonestos.

Se traspasa asociación

A más de una década de lucha y con todos los años encima, el presidente de la Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas, Jaime F. Hervella, señaló que es tiempo de “inyectar sangre nueva” a la agrupación.

Dijo que muchos de los integrantes se han distanciado, algunos por la edad, otros más por temor, “en mi caso, los años se vinieron encima y las limitaciones de la edad ya no me permiten hacer las mismas actividades”, señaló.

“El orgullo de esta organización es que se instauró un método para localizar los restos de nuestros seres queridos, lo cual fue reconocido por el FBI y las autoridades mexicanas”.

A través de la página www.juarezdesaparecidos.com informa que los directivos de la asociación creen que es hora de “inyectar sangre nueva”.

“Hemos pensado en algún grupo de estudiantes que anhelen la justicia y siempre estaríamos dispuestos a ayudar a dicho grupo. Daremos a esta nota mayor respaldo, pero la intención es buscar gente interesada. Favor de llamar al (915) 771 78 11 con el señor Hervella o bien al correo jaimeherv@aol.com, concluye el escrito.

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